Casa del Pueblo de Blanes

La Casa del Pueblo de Blanes es un edificio histórico del municipio que tiene un aspecto peculiar y que debido a su valor histórico ha sido incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. Esta situado en el paseo marítimo, tiene vistas al mar y sólo comprenderemos su importancia leyendo un poco sobre su pasado y su arquitectura.

El edificio y su arquitectura
En lineas generales la Casa del Pueblo de Blanes es un edificio noucentista que incluy elementos ornamentales de estilo clásico, haciendo referencia a la cultura griega, al mismo tiempo que incluye elementos redondeados de inspiración modernista.

La Casa del Pueblo es un edificio de planta baja y tres pisos, que comunica con tres calles, como son: la fachada principal en el Paseo de Dentro; esquina al Paseo del hospital y la fachada del mar en el Paseo Cortils y Vieta. Entre sus elementos destaca el escudo de la entidad, en el que aparecen las palabras: igualdad, libertad y fraternidad, También se puede ver una escultura femenina de la Marianne – tradicional personificación de la República -.

En la fachada, encontramos la puerta flanqueada por dos columnas estriadas, coronadas con unos capiteles jónicos las volutas de los cuales son ampliamente enfatizadas y acentuadas. En el primer piso, hay una ventana central geminada, separada también por una columna de capitel con volutas. En el segundo piso, encontramos un gran balcón central de piedra, con ventanas a cada lado y con decoración sobre el dintel. En el piso superior hay una galería, con siete ventanas de medio punto separadas por columnas.

Historia de la Casa del Pueblo

Para encontrar los orígenes de la actual Casa del Pueblo de Blanes, hay que remontarse a la década de 1850, concretamente con la figura clave de su propietario original como era Agustín Vilaret y Centrich. Originario de Blanes, en la década de los 40 se fue de su pueblo natal para ir a buscar fortuna en América, concretamente en la isla de Puerto Rico. En 1859, su creciente nivel de vida le permitió comprar una amplia vivienda de dos pisos en su villa catalana.

Emplazado en el número 26 del paseo de Mar gozaba de una situación privilegiada, en un sector que será el elegido por la mayoría de americanos y por algunas de las familias acomodadas blanenques y de veraneantes para construirse unas modernas y funcionales residencias. Durante la década de los años sesenta adquirirá varios inmuebles a Guayana. Pero la adquisición más importante fue la compra del Mas Ferran de Blanes. En los viñedos de estos terrenos, emplazados en la falda de las montañas de Santa Bárbara y de San Juan, hay realizó su importante trabajo de investigación y elaboración de vinos espumosos, siendo pionero en la utilización de los nuevos inventos tecnológicos y obteniendo un gran conocimiento en las diversas exposiciones universales muestras en las que participó. Fue uno de los primeros xampanyistes de España y se rodeó de acreditados especialistas. Su muerte, ocurrida en Blanes el día 1 de septiembre de 1903, comportó el arrendamiento de las cavas a Demissy, Miguel y Cia. De Palafrugell tres años después. Finalmente, en 1923, serán vendidas al comerciante francés Emile Deplasse que las venderá este mismo año en la sociedad barcelonesa Fortuny Hermanos. Aquí comienza una nueva etapa de las prestigiosas cavas Mont-Ferrant, desligada ya de la familia Vilaret. La Casa del Pueblo, nacida en 1905 y que tuvo su primer emplazamiento en unos locales de la calle de la Muralla, agrupaba a las personas ideológicamente de izquierdas y con espíritu republicano. Sus actividades culturales y políticas, una vez instalados en el nuevo edificio, aumentaron considerablemente.

El Café era la principal actividad de la planta baja, que ocupaba prácticamente toda su superficie y disponía de dos niveles. El primer piso era el destinado a teatro y salón de baile. Gran parte de esta distribución cambió radicalmente tras la Guerra Civil Española, cuando el edificio fue confiscado por las nuevas autoridades franquistas y se destinó a comedor del «Auxilio Social». Sus nuevos propietarios lo transformaron en un centro para hacer reuniones, para hospedar a las personas adictas al régimen y trabajadores de otras regiones que se trasladaban en Blanes.

Su nombre experimentó un cambio sustancial, oficialmente era la «Residencia de Trabajadores Luis Rodríguez Ballou» pero la gente de Blanes bautizarla como la Pensión o el Hostal del Duro. Debido al pésimo estado de conservación en que se encontraba todo el edificio – a nivel inferior a parte de la planta baja, el resto se encontraba en un estado deplorable de semi-abandono.

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