Las casas colgantes del Onyar en Gerona

Uno de los lugares pintorescos de la ciudad de Girona son las casas colgantes que hay en el río que pasa junto al casco histórico de la ciudad, el río Onyar ( que se pronuncia Oñar). Aunque no sobresalen tanto en el voladizo como las míticas casas colgantes de Cuenca es más facil hacerse una fotografía con ellas, ya que desde el otro extremo del río o alguno de los puentes es fácil conseguir un buen encuadre en el que las Casas del Onyar tengan un tamaño digno.

No todos los edificios que dan al rio Oñar se consideran casas colgantes, sino sólo aquellas casas que tienen sus fachadas en la Rambla de la Libertad y la Calle de la Argenteria, dos calles contiguas y bastante turísticas. De esta forma su parte trasera queda hacia el río y el puente Eiffel situado en esa es un buen lugar para hacer alguna fotografía si no está muy transitado. Lo más característico a primera vista es la paleta de colores ocres, amarillos y naranjas en la que todas están pintadas, aunque también es muy característico el uso de la madera, las grandes ventanas y las persianas enrollables.

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Su origen e historia

Donde ahora estan las casas colgantes en la Edad Media estava la muralla que protegia la mitad más antigua de la ciudad de Gerona. Porque no hay que olvidar que al otro lado del río también había muralla, la que hoy se conoce como Muralla del Mercadal, que se construyó para dar protección a otros barrios de Gerona. Las construcciones defensivas fueron creciendo durante siglos, hasta que los franceses volaron las fortificaciones más significativas en 1814 cuando abandonaron la ciudad después de ocuparla.

Fue entonces que se quitan de forma progresiva partes de las murallas medievales, que se configura la estructura acutal de la ciudad. Al borde del río Onyar se construyen nuevas casas, todas ellas con dos fachadas, la principal con salida a la calle y la fachada fluvial con vistas al río. Su construcción no se rigió por un plan de urbanización estricto por lo que cada uno se prolongo en diferente medida sobre el río Onyer, ganando así espacio sin necesidad de pagar por el terreno al crear un voladizo, que es lo que hoy las convierte en un conjunto arquitectónico emblematico de Girona capital.

De forma progresiva y a lo largo de dos siglos parte de estas construcciones fueron ganando altura, especialmente a lo largo del siglo XIX. En el siglo XX las fachadas fluviales fueron pintadas siguiendo la actual paleta cromática confeccionada por Enric Ansesa, Jaume Faixò y los arquitectos J.Fuses i J.Viader. Ellos impulsaron una restauración del conjunto arquitectónico, que en los últimos años ha vuelto a ser actualizado con nuevas actuaciones que tratan de mantener intacto el patrimonio histórico.

Casas singulares del río Onyar

De todos los edificios el más detacado y más turístico es la Casa Masó, casa natal de Rafel Masó i Valentí, un importante arquitecto catalan. Ella es un símbolo del desarrollo del Noucentisme en Gerona y se identifica facilmente desde el río por su fachada fluvial blanca, que la hace destacar entre los otros edificios. Una de sus singluaridades es que la Casa Masó se puede visitar por dentro, con visitas concertadas para turistas y viajeros.

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