Lonja del Tinte de Banyoles

La Lonja del Tinte, traducido del catalán la Llotja del Tint, es un edificio histórico que se encuentra en la población de Banyoles en el que a finales de la Edad Media se daba color a las telas y tejidos de lanas. Se encuentra cerca del edificio de la Pia Almoina de Banyoles, en pleno casco antiguo.

La Lonja, conocida en la zona como la Llotja de Banyoles, cayó en desuso durante muchos años, hasta que en 1971 el consistorio municipal recuperó el edificio a fin de evitar su destrucción y destino su espacio a un uso público: servir de sala municipal para exposiciones de arte y algunos eventos de pequeñas dimensiones.

Horarios y entradas

Como es un espacio municipal lo habitual es que la entrada sea libre, gratis, aunque puntualmente es possible que haya alguna exposición o evento de pago. No tenemos los horarios de apertura y cierre.

Arquitectura y origen de la Llotja del Tint

Su construcción y origen se situan en el siglo XV, antes del descubrimeinto de América por los europeos y es uno de los pocos ejemplos que hay en la provincia de Girona de un edificio «industrial» de tipo gótico. La idea es que la Lonja del Tinte de Banyoles se construyó (más o menos) cuando se estaba terminando la Catedral de la Santa Creu en Barcelona y en italia ya había nacido la arquitectura renacentista hacia algunas décadas.

Originalmente este edificio del gótico civil catalán era de planta rectangular de un solo piso. La cubierta, de dos aguas, se sostenía con tres arcadas ojivales situadas en el eje central. La entrada antigua, situada en la fachada contraria de la calle Especiatus, se hacía a través de una gran arcada. En su interior había tinas excavadas en la roca, a ambos lados de un pasillo central. A nivel arquitectonico destaca la altura de sus arcadas en un emplazamiento civil, que es algo que tiene que ver con su función como “fabrica” del gremio local.

Como teñian las telas

Aunque hoy en dia se denomine al edificio lonja, los historiadores descartan que su origen se usara como lugar de compraventa, sino que se dedicó a la manufactura. Se descarta el uso comercial por falta de referencias, mientras que la arquitectura del edificio apunta a que allí se trabajaba el proceso de teñido. Los edificios destinados a tintes eran altos pr dos motivos: se necesitaba espacio para tender las telas y porque con la altura se evitaba respirar los vapores insalubres que producian los tintes, que se concentraban en la parte superior de la estancia.

El edifico tenia varias tinas de piedra en las que se vertian los tintes y se sumergian las telas o hilo de lana. Una vez teñidas las telas se colgaban bajo el tejado durante el primer secado. El agua de las tinas llegaba desde la acequia Mayor, circulaba por ellas e iba a parar de nuevo al mismo riego. El proceso se terminaba llevando las telas al exterior donde se realizaba un segundo proceso de secado de las telas.

Exposiciones de arte en la Lonja

La restauración del espacio de la lonja a finales del siglo XX está relacionado con un periodo en el que Banyples se conviritió en un referente nacional a nivel artístico, especialmente en el denominado arte conceptual. El movimiento surgió en los setenta y se consagró con una nueva generación de artistas de los ochenta, que tuvo la Lonja del Tinte como soporte para poder exponer sus obras y darlas a conocer.

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