Iglesia de San Felix de Girona y su esbelto campanario gótico

Al llegar al centro histórico de la ciudad de Girona la primera iglesia que verás, gracias a su esbelto campanario, no es la catedral. Se trata de la basílica de Sant Feliu (San Felix), una colegiata de estilo gótico que fue reconstruida en el siglo XIV. Su situación junto al río, con su figura clara y esbelta.

Historia de la iglesia de Sant Feliu

Se sabe por diferentes documentos que la iglesia de Sant Feliu fue el templo principal de la ciudad antes de que se construyera la catedral. En el año 882 d.C ya estaba edificada y seguramente estuvo allí desde el siglo IV, que es cuando hay referencias históricas al martir cristiano San Felix. Sin embargo esa primera iglesia no es la actual. La iglesia que ahora podemos ver inicio a construirse en el siglo XI y se fue reformando diversas ocasiones para llegar a convertirse en el templo que conocemos, que forma parte de la imagen monumental de la ciudad de Girona.

La iglesia románica de Sant Feliu del siglo XII estaba rodeada de cementerios y hasta ella subian unas escalinatas. De hecho el templo no estaba terminado del todo cuando en 1285 cuando fue destruido parcialmente en el asedio de los franceses. Tras unos años se reinició la construcción de la cabecera, y en 1357-1360 se edificó un claustro siguiendo las nuevas tendencias arquitectónicas: el gótico. Ocho años más tarde, en 1368 se inició la construcción de un campanario de planta ortoganl, de estilo gótico. Lo último que se hizo del templo fue la fachada barroca, en la que se tomó de modelo a la Catedral de Gerona.

¿Quien era San Feliu de Girona?

Fue un mártir cristiano que murió en la zona que ahora conforma la provincia de Gerona en el siglo IV, cuando la región aún estaba dentro del Imperio Romano y formaba parte de la provincia Tarraconensis. Felix era cristiano de una ciudad del Norte de África (de la zona de Tunez) que llegó a predicar a la zona de Gerona cuando estaba en curso la tercera de las tres grandes persecuciones de cristianos. Al martir se le intentó matar tres veces, sobrevivió de forma milagrosa a las dos primeras y en la tercera se le dió muerte mientras le arrancaban la piel con ganchos, que es como se suele representar al martir. El lugar de Girona en el que sufrió el martirio se edificó su iglesia, Sant Feliu.

La arquitectura de Sant Feliu

El templo actual ha tenido varias fases de reconstrucción. Por ello dentro de la arquitectura de la iglesia se pueden diferenciar tres estilos: el románico que es el más antiguo, el gótico que busca figuras más estilizadas y el barroco. Además Sant Feliu también tiene algunos sarcófagos de la epoca romana y paleocrisitana, que se asocian a la existencia de una antigua necropolis en la misma colina en la que esta la iglesia.

Elementos destacados de la iglesia

– Cabeceras románicas. La zona del fondo de la iglesia, donde esta el abside y algunos altares es la parte más antigua que se conserva. En ella se pueden observar muros de piedra con bovedas de medio punto, propias del románico.

– Naves y cubiertas góticas. Una vez en el interior de la iglesia podrás observar como las bóvedas son muy altas y con arcos ojivales, propias de la arquitectura gótica de grandes catedrales como la de Burgos o la de Notre Dame de París.

– Fachada barroca. En la entrada podrás ver que la zona central tiene una decoración abarrotada, similar a la que puedes ver en la fachada catedral de Girona, muy diferente a los muros lisos de las dos torres que hay a sus lados, que son de corte gótico.

– Torre del campanario gótica. La parte más visible y conocida de la iglesia de San Feliu es su torre del campanario. Una estructura sencilla, estilizada y bella.

– Sarcófagos paleocristianos. Otro de los tesoros que hay en el interior de la iglesia son las 8 tumbas de roca de gran antiguedad que se datan de épocas romanas y de los siglos de transición hacia el sistema feudal.

– Sepulcro de San Narciso (1326-1328). Esta tumba tallada en alabastro es una magnífica obra de artesanía que es donde se supone que está sepultado el cuerpo del actual patrono de la ciudad. Antes era San Feliu, pero en algun momento de la Edad Media el patrón pasó a ser San Narciso. La leyenda de las moscas explica como el santo protegió a la ciudad durante el ataque de tropas francesas, motivo por el que pasó a ser el nuevo patrón de Girona.

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